Etiqueta para padres 101 (también conocido como Cómo ser un gran padre de niños luchadores)
Seamos realistas, los padres de niños que luchan tienen uno de los trabajos más difíciles en los deportes juveniles.
Te sientas en gimnasios calurosos durante horas, te despiertas antes del amanecer para el pesaje y ves a tu hijo darlo todo en un tatami mientras tú no puedes hacer nada para ayudarlo. Se necesita paciencia, perspectiva y la mentalidad adecuada.
Esta guía está aquí para ayudarte a apoyar a tu luchador, a tus entrenadores y a tu club de una manera que haga que toda la experiencia sea mejor para todos los involucrados.
1. Anima, no entrenes
Tu luchador ya tiene un entrenador en el tatami. Lo que necesita de ti es un ánimo sereno, no instrucciones extra desde la grada.
• Evite gritar movimientos o correcciones durante los combates. Esto puede confundir a su luchador y distraerlo de la voz del entrenador.
• En cambio, anima el esfuerzo. Frases sencillas como "Sigue trabajando", "Lo puedes lograr" o "Buen esfuerzo" son muy útiles.
• Concéntrese en la pelea, no en el marcador. El esfuerzo y la actitud importan más que cualquier victoria o derrota..
Recordar: Incluso los mejores luchadores pierden a veces. La forma en que lo gestionan es lo que realmente define su crecimiento.
2. Respetar a los entrenadores y árbitros
Los entrenadores y árbitros son humanos. Cometen errores. Pero discutir o mostrar frustración solo dificulta las cosas para los luchadores que los observan y aprenden de ustedes.
• Nunca confrontes a un árbitro, a un empleado de mesa ni al entrenador del equipo contrario. Si hay un problema legítimo, tu entrenador lo resolverá por los canales adecuados.
Si tiene preguntas o inquietudes sobre la experiencia de su hijo, hable en privado con el entrenador después del entrenamiento o por correo electrónico. Nunca a mitad del evento.
• Mantén un tono respetuoso, incluso cuando no estés de acuerdo. La lucha libre es un mundo pequeño, y la reputación persigue tanto a los atletas como a los padres.
3. Celebre el esfuerzo, no solo los triunfos
Tu luchador perderá combates. Todos lo hacen. Tu reacción después de un combate difícil es más importante que cualquier otra cosa.
• Después de una derrota, omite el análisis jugada a jugada. Ya saben qué salió mal. Empieza con "Estoy orgulloso de ti" o "Te esforzaste mucho".
• Anímelos a centrarse en lo aprendido. El progreso se produce más rápido cuando los niños se sienten apoyados, no criticados.
• Ganar es genial, pero el esfuerzo y el espíritu deportivo son lo que hace que un luchador tenga éxito a largo plazo.
4. Llegar temprano, estar preparado, ser paciente
La lucha libre tiene un horario flexible. Es una forma elegante de decir que a menudo no es puntual. La mejor manera de que el día sea más llevadero es estar preparado y tener paciencia.
• Llega temprano a los entrenamientos y torneos. Esto ayuda a tu luchador a adaptarse y concentrarse.
• Ten a mano refrigerios, agua y ropa extra. Las largas esperas y los gimnasios fríos son parte del trato.
• Mantén la flexibilidad. Los brackets cambian, los tapetes cambian, los horarios cambian. Sigue la corriente y mantén una actitud positiva.
Consejo profesional: Cuanto más tranquilo estés, más tranquilo estará tu luchador. Te mirará para saber cómo reaccionar cuando las cosas no salgan a la perfección.
5. Construye la familia de la lucha libre
La lucha libre es única porque todas las familias pasan tiempo juntas semana tras semana en los mismos gimnasios. Apoyarse mutuamente mejora la experiencia para todos.
• Ayuda a las nuevas familias a orientarse. Si alguien parece perdido, ofrécele explicarle cómo funcionan las cosas.
• Anima a todos los luchadores del club, no solo a los tuyos. Se dan cuenta y eso fortalece el orgullo del equipo.
• Colabora cuando puedas. Ofrécete como voluntario para la instalación, el registro de mesas o eventos de recaudación de fondos. Los clubes prosperan cuando todos contribuyen.
6. Manejar las victorias y las derrotas de la manera correcta
Los niños se nutren de tu energía. Si celebras las grandes victorias con clase y gestionas las derrotas con serenidad, ellos aprenderán a hacer lo mismo.
• Evite las habladurías y la fanfarronería, incluso en una rivalidad amistosa. Muestre respeto por todos los oponentes.
Enséñale a tu luchador a estrecharle la mano al otro entrenador después de cada combate. Es tradición y muestra de deportividad.
• Después de una derrota, no se compliquen. "Una derrota difícil, vamos a por la siguiente". Eso es todo lo que necesitan oír en ese momento.
7. Confía en el proceso
La trayectoria de cada luchador es diferente. Algunos jóvenes despegan rápidamente, otros desarrollan sus habilidades lentamente y alcanzan el éxito más adelante. Ambos caminos son perfectos.
No compares a tu luchador con otros. Concéntrate en su progreso y esfuerzo.
Los entrenadores tienen en mente el desarrollo a largo plazo. Confíe en su criterio incluso cuando los resultados a corto plazo no tengan sentido.
• Mantén la perspectiva. La lucha libre enseña lecciones de vida, no solo de ganar combates.
Reflexiones finales
La lucha libre es uno de los deportes más difíciles del mundo, pero también forma a algunos de los niños más fuertes que jamás conocerás. Detrás de cada gran luchador hay un padre que lo apoyó con paciencia, ánimo y orgullo por lo que se está convirtiendo.
Siéntete orgulloso, mantén la calma y disfruta el viaje. Los triunfos son dulces, pero ver a tu hijo crecer más fuerte, más amable y más seguro es la verdadera recompensa.
¡Nos vemos en la colchoneta!
— El equipo de entrenadores del Hood River Wrestling Club